Ahora en Mumbai

Hola a todos, ahora desde el calor de Mumbai. Ahora perdi mi vuelo a Delhi (que tomaba porque perdi el original desde Londres) Hasta ahora esto ha sido un tour de aeropuertos, ya que no he salido de uno desde el 14 a las 8 de la noche, y al parecer al menos reunire 48 horas de viaje.
Mumbai se ve hermosa desde el avion. Esta en la costa, pero mas bien es como una isla. Desde arriba se ve muy blanca, tambien muy cafe, la tierra es arida y la ciudad se ve hermosa. Siento sonar muy chilanga, pero desde el avion esto se ve como una mezcla de Veracruz y Acapulco, con grandes edificios, palmeras y mucho calor.
Los dejo por ahora, voy a esperar mi nuevo vuelo, llamar a mis tios y conseguir repelente para los mosquitos.
Besos.

Desde London Heathrow

Mi primer post del viaje. Ahora estoy aqui, varada en el aeropuerto en Londres porque mi vuelo salio retrasado desde Mexico. Aun asi la cosa no esta tan terrible como pudiera y parece que solo me retrasare menos de medio dia. Asi, hasta ahora el viaje de mas de cincuenta horas a Cancun conserva su record de ser el mas largo que he hecho. ;) No vi mucho en el vuelo porque la mayor parte fue de noche, pero a la llegada a Londres comprobe algo que un amigo me habia dicho: que las ciudades tienen su propio color que ves desde el aire. Mexico es muy rojo, muy calido y colorido. En contraste, Londres se ve muy gris, azul y un poco marron. Ademas, el aeropuerto esta rodeado de campos, porque se encuentra en las afueras de la ciudad. El avion era impresionante: 400 personas viajando a Londres. Ademas, iba un grupo de una escuela, o sea que el viaje tuvo algunos episodios medio preparatorianos. En el vuelo conoci a una chica de Irlanda que regresaba a Dublin, y a una senora italiana que iba a Milan y tambien perdio su vuelo de conexion. Lo bueno fue que ella se la paso riendo todo el tiempo de los retrasos: al fin y al cabo no tenemos alas propias y no podemos volar, decia. Algo que se escuchaba hermoso, como "nono ali". Los dejo, muchos besos, los pienso mucho.

Primero sueño

Los viajes no empiezan en aviones o autobuses. Los viajes empiezan con un deseo, con un sueño, con la imagen de un libro, con la charla de un amigo, con una foto...
No sé cuándo comenzó exactamente mi viaje a India. Las clases con Elsa Cross serían un momento importante, o quizá mi fascinación con Gandhi, o los libros de Tagore o de Roy.
En todo caso, en fecha más próxima, este viaje empezó con un sueño, a un lado de un río donde comí mangos dulcísimos con mujeres hindús, conversando apenas en nuestro medio inglés.
Las fotos del sueño, cortesía del Loren, buen amigo madrileño, quien ya está allá. Fotos: Lorenzo de Quirós

Instrucciones para curar la calvicie

Sáquele brillo a sus mejores zapatos de charol hasta que pueda ver en ellos su calva reflejada con claridad. Abrillante su cabeza para que haga juego. Póngase luego una camisa limpia, con el cuello almidonado y botones de carey. Saque su mejor corbata de lazo, una de las finitas y anúdela alrededor de su cuello con elegancia, pero sin ahorcarse. Si aún tiene un poco de cabello, engomínelo y péinelo hacia atrás. Ahora que tiene la apariencia correcta, recuerde los poemas que de joven lo hicieron llorar. O con los que hacía a las muchachas llorar. O al menos aquellos que le aceleraban el pulso. Recuerde que la nostalgia traiciona al cuerpo frágil, así que tenga cuidado de no infartarse. Si no recuerda nada, busque en las librerías de viejo una antología de poesía con las hojas amarillentas y hojeéla hasta que estornude. Escriba en un papel dos o tres de los poemas y apréndalos de memoria. Si no puede leerlos o aprenderlos, haga que se los lean hasta que se le metan en el corazón y pueda inventarlos. Hecho esto, practique la voz de los locutores que escuchaba en la radio cuando era niño. Si cuando era niño no había radio, ubique su mente en los años veinte, o los cuarenta. Piense en aquellas bonitas radios de antaño que eran como un mueble. Rememore su sonido y practique ese timbre de voz. Ahora esta listo. Salga de su casa y suba al metro. Si no lo hay en su ciudad, simplemente camine por las calles del centro. Vaya de un vagón a otro, o de una esquina a otra según el caso, y recite los poemas con la espalda erguida. Por ningún motivo deje las manos extendidas mucho tiempo. Si alguien le ofrece una moneda, rechácela amablemente, y no ceda ante la insistencia de los necios condenados sin remedio a la alopecia. Busque la mirada de las muchachas mientras declama. Olvídese enseguida de las que desvían o bajan los ojos, y curve sus labios con ternura para quienes le sonrían indulgentes. Sea paciente, ninguna de ellas es la que usted busca. Espere hasta que una muchacha de manos finas lo tome del brazo. No se deje engañar por cualquiera; la joven correcta tendrá las manos leves como pájaros y la sonrisa clara. Sea paciente, pueden pasar un día, dos, o muchos hasta que ella llegue, pero cuando sienta su aroma cerca la reconocerá. Sígala hasta donde ella lo guíe, que normalmente será un cuarto oscuro, o en intensa penunmbra, donde lo desnudará despacio, empezando por el lacito de la corbata y después acariciando lento sus botones de carey mientras los desabrocha. No se impaciente. Permítale recor con sus dedos como alas todo su cuerpo hasta que el cuarto huela a flores y usted sienta plumas lloverle desde el techo. Mézcase lentamente, como si estuviera en un sueño, hasta que ella encienda la luz y las palomas de sus manos la liberen de su vestido, regando ropa por la habitación. Deje que el arrullo de palomas lo duerma lentamente. Entrecierre los ojos para que en el sueño la imagen de su cuerpo joven se funda con el recuerdo de la última mujer hermosa que usted haya amado. Ahora duerma. Una sonrisa plácida aparecerá en su rostro. Cabello recién nacido crecerá en sus sienes.

Instrucciones para devorar animales

Recuerde su infancia sesenta minutos. Después llore o ría, dependiendo de la conclusión que obtenga. También puede llorar después de reír, porque se ha ido, o reír después de llorar, porque al fin ha pasado y ahora usted ya es más feliz. Compre la carne seca y ya preparada en bolsa. Es fácil de conseguir, pero cómprela de preferencia en un puesto de mercado donde pongan todo en grandes bandejas de plastico y despachen con palitas amarillas o verdes. O tienditas de esas que uno llama de la esquina a aunque estén en mitad de la cuadra, y están siempre medio a oscuras, con un trasfondo insondable donde cabe todo. Viene en pequeñas bolsas o por kilo. Consiga leche de vaca recién ordeñada. Si es imposible, compre de la leche que le parezca menos acuosa y falsa, sáquela del envase de plástico o cartón donde viene y póngala en vasos de vidrio grueso, pocillos o tazas de barro. Caliente o fría, depende del gusto de usted o de los nietos. Siente a los nietos en sus rodillas, hábleles de llanuras interminables, noches con lunas altísimas sobre el desierto, selvas verdes. Recuérdelas o invéntelas, no importa. Tome la carne entre sus manos y juegue con ella, vendrá en forma de leones, peces, perros u otras formas que su imaginación y la de sus nietos descubran. Finja que la carne está viva y paseéla por el mantel de encaje (o de cuadrillé bordado) de su mesa. Cuando usted y su nietos se hayan aburrido del animal, devórenlo sin piedad. Antes pueden ahogarlo en un vaso de la leche previamente lista. O tragarlo y después beber la leche para borrar la inquinidad del asesinato. Luego, metan la mano con los ojos cerrados al paquete donde aguardan el resto de los animales. Y repitan la operación hasta terminar la merienda o acabar con los animales, lo que suceda primero.